Armando Chacha, compositor jarocho que es capaz de sintetizar la historia de la humanidad en una canción. Rodeado de mujeres en su vida, Chacha comparte junto a Eduardo Langagne y Rafa Mendoza su visión social y humana de nuestro tiempo. Un renovador del son jarocho, la visión antropológica de Chacha encuentra aquí dos interlocutores sensibles a los cambios de los hombres que han conformado nuestras actuales formas de relacionarnos.
Versos para Armando Chacha
siguiendo los títulos de sus canciones
en el disco Matamba
Autor: Eduardo Langagne
Un carpintero te escarba
el cedro del corazón
donde habita un viejo son
(un son con toda la barba).
Cuando este disco se abra
escucharás sólo sueño,
luego el ojo, bien costeño,
finisterre, flor de abril.
Todo suena en el atril
que Armando armó con empeño.
El carpintero que canta
con voz timbrada y viril
tiene en su modo gentil
un sentir en la garganta.
Lo que su pecho levanta
es la voz de los poetas
que conocen bien la veta
del verso llamado culto
lo popular, no lo oculto,
también lo aprendí en Violeta.
En piedra y lodo hay mujeres
que con esa piel levantan
un muro de amor, y cantan
la canción de los placeres.
Luego escucharás, si quieres,
los versos del carpintero,
el querreque del estero
habría venido a escucharlos
y a con paciencia admirarlos
como un trovador sincero
Se llama el disco matamba,
y en su sonido me alegro
viene aquí el ritmo del negro
que sabe bailar la bamba
y en esta rebambaramba
donde nace el son moreno
una mujer con su seno,
desamarrado el corpiño,
le da de mamar a un niño
versos que lo harán más bueno.
Otra canción es tu ausencia
y algo falta en la memoria,
o mejor dicho: la historia
es que falta una presencia.
Pero ella está en esa esencia
y es lo que le trova Armando
respirando, respirando
para la luna morena,
la canción se habita plena
y el disco sigue girando.
Yo creo que Jacinto Armando
Chacha y además Antele
nos ha dado donde duele
y eso lo dice cantando.
Y mientras él va trovando,
bien templada la emoción,
la luz ilumina el son
que va junto a su sendero
y el pájaro carpintero
ya vive en mi corazón.







